El Necronomicón, al cuál se hace referencia en los Mitos de Cthulhu (mitología creada por Lovecraft y continuada por otros autores), tenía/tiene conocimientos tan macabros que quién lo leyera se volvería loco o sufriría grandes trastornos, en esta mitología lo mismo sucede al saber de la existencia de los primigenios, o al tomar conciencia de la pequeñez de la humanidad ante las siniestras entidades que rondan la Tierra. Todos los conocimientos o experiencias que comprometen las creencias de quien se encuentra con ellos, se pagan con algún tipo de daño psicológico, aún así, los personajes, al igual que los lectores, deciden enfrentar ese peligro.
Intento utilizar esto como una metáfora de una situación que se presenta a diario no solo en lo referente a creencias místicas, sino también a cualquier asunto que involucre un juicio de valor hacia uno mismo. En mayor o menor grado, al ver que "algo" no es como creíamos (y además nos gustaba lo que creíamos), nos causa algún efecto que preferimos evitar, algo así como un choque frontal contra la realidad.
El tal vez incauto lector del Necronomicon, sabe que no le gustará lo que pueda leer, así como sabe que una vez leído, leído está. ¿Moraleja? Creo que no la hay, solo algunas observaciones... como por ejemplo que Lovecraft guarda lo más siniestro para el final de la historia, como que la conclusión del misterio siempre es siniestra, como por ejemplo que la mayoría de las veces el investigador muere o enloquece a causa de su curiosidad, o como por ejemplo, y tal vez lo más importante de esta metáfora, que el final de la historia no sorprende, no es TAN diferente de lo que el lector o le investigador va imaginando durante la narración, y aún así no conozco a nadie que no haya leído hasta el final... será que en un cuento es solo la cordura del personaje investigador lo que está en juego.
ALFREDO SALINAS
WEBMASTER
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